jueves, 24 de marzo de 2011

Siempre conmigo.



No me habléis de lo que es la felicidad si no le conocéis, no me digáis que es empezar un día con buen pie si nunca habéis despertado a su lado, no os atreváis a dejaros llevar si no son sus manos las que os guíen. Podría decir que siempre le llevo conmigo, pero quizás sea más acertado jurar que ya es parte de mi. Sólo hace falta mirar en sus ojos para saber que es él, que no hay nadie más que cause ese efecto sobre mi, ese efecto que hace que me tiemblen las rodillas con un mísero roce de su piel, que consigue hacerme volar por encima de todo  con los pies pegados al suelo, que me lleva a recorrer el mundo desde los bancos del parque, que sus heridas me duelen a mi y que me hace capaz de cualquier cosa con tal de hacerle sonreír. Que no hay nadie a quien pueda deberle tanta felicidad en tan poco tiempo.



miércoles, 16 de febrero de 2011

Quién no arriesga, no gana





- Y ahora pienso, ¿qué hubiera pasado si no hubiera arriesgado? ¿Cómo podría vivir sin todo esto?
- No entiendo a qué te refieres...
- Verás, yo siempre había dicho que quién no arriesga no gana, pero mi experiencia me decía que todas las veces que había arriesgado había acabado con las manos vacías. Pero entonces llegaste tú, y cambiaste todo. Me salvaste, en todos los sentidos posibles. Es cómo si hubieras conseguido que volviera a nacer. Le diste vida a mi corazón. Me cogiste con fuerza la mano y me sentí valiente, capaz de cualquier cosa. No había nada que me detuviera. Fuera donde fuera, aunque no estuvieras allí, tu sonrisa siempre venía conmigo. Desde entonces, me molestaba cualquier roce que no fuera de tu piel y los caminos sobre tu cuerpo me parecían más interesantes cada vez que los recorría. Y así sigue siendo desde que te conocí.

domingo, 30 de enero de 2011

Despertando.


¿Sabes qué es eso de despertarse y mirar a tu alrededor y ver que no te falta nada? Me refiero a que a veces sólo necesitas mirar al otro extremo de la almohada y ver que a tu lado tienes lo que necesitas, lo que te hace feliz. Que lo que hace que no puedas dejar de sonreír no es el hecho de que esté contigo, si no de que exista, que todavía no has asimilado el momento, que podrías pasarte la vida borrándole a besos las cicatrices, que no cierras los ojos para no perderte ni un segundo de su sonrisa, que a partir de ahora, aunque no esté allí, siempre dormirá contigo...

domingo, 9 de enero de 2011

Lo supe.




- Lo supe, desde el primer momento en que te vi, lo supe...
- ¿Qué supiste?
- Que eras lo que necesitaba. Sólo tuve que ver esa sonrisa, esa forma de moverte... No sé, ni siquiera puedo explicarlo. Simplemente comprendí que eras lo que tanto tiempo había esperado sin saberlo. Al principio tenía miedo de que todo fuera un sueño, una ilusión que se hubiera pasado de la raya. Pero luego llegaron las ganas, las ganas que tenía de olerte, de tocarte, de quedarme un trocito de tu piel para tenerte siempre conmigo...Y entonces me di cuenta de que era real, de que existías y de que estabas conmigo, y de que era feliz...

viernes, 31 de diciembre de 2010

Pídeme lo que quieras.




- ¿Qué quieres que te regale para Navidad?
- ¿Cómo dices?
- Sí, un regalo. ¿Qué prefieres? Un reloj, unos pendientes, un libro... Pídeme lo que quieras.
- ¿Lo qué quiera?
- Sí, cualquier cosa que te haga feliz yo la conseguiré para ti, no importa lo cara o lo extraña que sea.
- Pues bien, de ser así pido tu olor en mi ropa cada día, desayunarme tus besos por las mañanas, leer todas tus cicatrices, descifrar las arrugas de tu frente, que sólo me vistan tus manos, que tu risa sea la banda sonora de cada uno de mis días, que tus dedos dibujen amaneceres sobre mi piel y que en cada uno de ellos, estemos juntos.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Y con los ojos cerrados.





- ¿Recuerdas cuándo nos conocimos?
- Claro, no he olvidado ni un solo detalle... Tú estabas allí, enfrente de mi, tan perfecta, tan irreal, justo como ahora te veo... Y empezaste a hablar conmigo, sin ningún motivo especial. Y justo en ese momento lo supe. Supe que no ibas a ser "sólo" una persona más, supe que ibas a ser parte de mi. Te parecerá ridículo, pero sentí como si algo se encendiera, ¿sabes a lo qué me refiero? Es como si hubiera encontrado una razón para todo, de repente, fue como si mi vida encajara, como si te hubiera estado buscando durante toda mi existencia y no me hubiera dado cuenta de que no tenía que buscar, que tú misma me encontrarías...
- Yo también lo supe, supe que eras lo que me faltaba, supe que podía confiar en ti por encima de cualquier cosa. En ese preciso instante, justo cuándo me dijiste tu nombre, podría haber dado la vuelta al mundo contigo, sólo agarrada de tu mano...Y con los ojos cerrados.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Instantes.


Alguien dijo una vez  "la felicidad no existe, tan sólo hay momentos felices". Sin embargo, yo creo que es el hecho de que haya esos momentos lo que implica la existencia de la felicidad.  Una canción que te haga viajar, un beso para desayunar, abrir las ventanas en invierno, hundir los pies en la arena el primer día de verano... ¿Acaso no son esos pequeños detalles los que hacen que te despiertes con ganas de comerte el mundo? ¿O es que la sucesión de esos instantes no son los que hacen que tu vida se equilibre?